
"Mi voto no cambia nada". Es el argumento más usado por los abstencionistas. Ya no es de ahora que esa tendencia abstencionista repunta, sino de siempre. Toda la vida ha habido gente que no vota, bien por falta de interés, bien por falta de conocimiento sobre quién favorecería mejor sus intereses o bien por falta de esos mismos intereses. Es más fácil diluirse en la masa y auto castigarse con decir "sólo soy un grano de arena en el desierto" que informarse, leerse los programas, compararlos, sacar conclusiones... Curiosamente, siendo el abstencionista más tradicional, es el menos frecuente a día de hoy. Y el que menos molesta, ya que generalmente no vota pero tampoco opina. Al menos tiene cierta coherencia. Dentro de lo malo que es que te importe un pimiento el futuro de tu país, al menos mantiene la coherencia de callarse si no participa. También por eso pasan muy desapercibidos. Lo malo es que, como dice la famosa cita, "si nos desentendemos de la política, la dejamos en manos de los peores hombres".
"Votar
equivale a trabajar para el sistema2".
Alguien anunciaba su intención de no votar ante la decepción
por que no se lograra formar un gobierno del cambio. Entonces estaba
favoreciendo a esos partidos cuyo electorado vota en masa, con lo que
estaba legitimando sus políticas.
Si queremos
cambiar el sistema tendremos que votar3
para expresar nuestra voluntad y
orientarla a quien en su programa lleve propuestas para que ese
sistema cambie o mejore. Está bien rebelarse contra el sistema,
pero no votar no nos convierte en rebeldes,
sino en conformistas.
"Ninguno
me convence". Hay gente que no se sienta atraída por las
propuestas que están sobre la mesa. El voto en blanco no es una
solución y el nulo no cuenta, ya que se escruta el voto válido
emitido. En ese caso, lo que tendría que hacer el votante sería
buscar esa opción minoritaria que resta impacto a su voto pero que,
a su vez, cuenta como voto. Es decir, si la abstención beneficia
a los partidos mayoritarios, el voto nulo no cuenta y el voto en
blanco no diluye el voto mayoritario, el votante no convencido ayuda
a la democracia mediante un voto válido que no va a esos partidos
mayoritarios. También así es posible que se consiga incorporar
otras opciones al Parlamento, con lo cual se favorece una diversidad
que alimenta la democracia.
"Me
da pereza". Hasta cierto punto lo entiendo porque no estamos
acostumbrados a que se den estas legislaturas fallidas ni a que los
políticos no sepan llegar a acuerdos, pero si un país no va bien no
es la pereza lo que nos va a salvar. No puede ser que te dé
pereza el devenir de tu país, que es tu devenir también. Si no
quiero que en España manden los mercados o la troika europea, lo
lógico será levantarme del sofá y votar a quien esté en contra
del austericidio. O si crees que el gobierno lo hace bien,
tendrás que refrendarlo con tu voto. La pereza no te la tiene que
dar ir a un colegio que queda al lado de tu casa para poner la
papeleta en la urna. Más pereza me da a mí pagar mis impuestos
sabiendo que parte de ellos irán a las manos de algún corrupto,
pero aún así no tengo más remedio. Así que sólo me queda votar a
quien crea que puede solucionar los problemas de mi país en vez de
convertirme, por acción u omisión, en cómplice del saqueo.
"La
ley de Hont supone un menoscabo en el peso de mi voto y una mordaza a
mi voluntad democrática". Bien, ahora es cuando el
abstencionista se nos pone estupendo y se disfraza de intelectual, de
librepensador. Pero en realidad está usando mal este argumento,
ya que la ausencia de su voto está legitimando ese sistema por el
que afirma estar disgustado. Si te molesta que tu voto valga
menos que el de otros ciudadanos, hay formaciones que defienden
cambiar ese sistema electoral. Seguramente hayas aprendido la
frase para defender tu apatía y no te hayas parado a pensar en
qué hacer para cambiar eso. Quizá sea mejor que pienses un poco
en vez de buscar excusas para quedarte en casa cuando el futuro
de tu país y el tuyo se juegan en las urnas.
"Todos
los políticos son iguales, prometen para llegar y no cumplen".
Al igual que el primer argumento, es viejo, manido y aburrido. Si
tienes esa impresión de los políticos, es porque estás
acostumbrado a esos políticos que mienten en campaña, que incumplen
sistemáticamente su programa, que se han turnado el poder con tu
voto o sin él. Pero, si estás harto de eso, omitir tu voto no
es útil. Si estás harto de eso, lo que tienes que hacer es emitir
un voto que contribuya a que gobierne alguien que no haya gobernado
aún. Otra cosa es que te hayas dedicado a votar a los mismos que,
decías, te defraudaron.
No se puede cambiar el resultado haciendo
lo mismo. Precisamente, el poder que te da la democracia es
que puedes quitar del poder a quien te decepciona y darle la
oportunidad a otro que pueda hacerlo mejor. Cuando la gente no
vota, olvida que sólo demuestra tener el poder un día cada
cuatro años y no saber qué hacer con él.
Ha
costado mucho conseguir el derecho a votar y tener un poco de poder
de decisión. Un poco, porque sólo nos lo dan un día cada cuatro
años. O cada seis meses, como nos está pasando. Pero al final las
decisiones las toman esos que eliges. ¿Rajoy hizo recortes? Sí,
pero no es el único culpable, ya que los españoles le pusieron ahí.
¿Rajoy hizo la Ley Mordaza? Sí, pero también es culpa de quienes
le pusieron ahí. ¿Seguirá la derecha recortando? A este paso es
posible, pero será culpa de quienes le pongan ahí, por acción (con
su voto) u omisión (por no ir a votar). En cualquier caso, no
debemos volver a la época de elecciones, abstención y quejas en el
bar. Tu queja está en las urnas. "Si no te implicas, después
cállate la boca". Pues eso
Murcia,
5 de marzo de 2019
Basado
en
http://elmagoindignadodeoz.blogspot.com/2016/08/la-abstencion-esa-gran-idiotez.html
- ¿Pero y si se consiguiera el 50 %? ¿Qué pasaría?
- ¿Como sabríamos que avanzamos si no votamos? ¿Ha otra forma política y democrática de saber como avanzamos?
- Es el voto la única herramienta para el cambio, define al que lo ve así. Si la acción directa o la desobediencia civil tuviera éxito.
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